sábado, 19 de agosto de 2017

Sesión 5 Actividad 1

Sesión 5 Actividad 1
Buscadores y sitios especializados en Internet.

Trabajos citados


  • Madrigal, B. E. (Enero-Marzo de 2000). Teoría y realidad en la administracióndel talento humano en las PyMEs. México, D.F.

  • Boland, L., Fernanda, C., María Jesús , S., Yanina, G., & Lucía, B. (2007). Funciones de la administración: Teoría y practica. Bahía Blanca, Argentina: Universidad Nacional del Sur.

  • Palomo Gonzáles, M. A. (22 de Noviembre de 2016). Los procesos de gestión y la problemática de las PyMEs. Nuevo león, Nuevo león, México.

  • Saavedra García, M. L. (Abril de 2012). www.scielo.org.co. Obtenido de http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657-62762012000200005

  • Velásquez Contreras, A. (10 de Marzo de 2003). www.redalyc.org. Obtenido de http://www.redalyc.org/html/206/20604705/

Esquema de trabajo Actividad 3 Sesion 4


Estudio en escarlata

Estudio en escarlata
Tras leer el fragmento del libro Estudio en escarlata (Capitulo uno al siete): Arthur Conan Doyle, realizaremos un análisis en torno a las herramientas de investigación a las que recurre nuestro detective Sherlock Holmes, difiriendo en significativa medida de los recursos utilizados por los detectives Lestrade y Gregson.
I. Inicialmente, Sherlock formula un problema, medida a través la cual, se busca dar solución a una situación y para ello se deben implementar estrategias de investigación para formular una hipótesis. El problema: Un asesinato.
II. Posteriormente Watson hace un comentario al que Sherlock replica con precisión para no evitar un paso en el proceso de investigación: “Me parece que no dedica usted gran atención al asunto que tiene entre manos le dije, por fin, cortando las disquisiciones musicales de Holmes. No dispongo todavía de datos me contestó. Es una equivocación garrafal el sentar teorías antes de disponer de todos los elementos de juicio, porque así es como éste se tuerce en un determinado sentido”.
III. Tras lo anterior, Sherlock llevó a cabo un proceso de observación para realizar una recopilación de datos muy a su peculiar modo de proceder: “Se paseó tranquilamente por la accra, contempló de manera inexpresiva el suelo, el cielo, las casas de la acera de enfrente y la línea de verjas, todo ello con un aire despreocupado que me pareció a mí que lindaba con la afectación en circunstancias como aquéllas. Una vez que hubo terminado ese escrutinio, se encaminó lentamente por el sendero, o, mejor dicho, por la orla de césped que lo flanqueaba, manteniendo la vista clavada en el suelo. Detúvose dos veces; en una ocasión le vi sonreír y oí que lanzaba una exclamación satisfecha. En el suelo húmedo arcilloso veíanse muchas huellas de pies; pero como los policías habían ido y venido por el sendero, yo no acertaba a comprender cómo mi compañero podía abrigar esperanzas de descubrir allí algo de interés”.
IV. A la llegada del señor Holmes a la escena del crimen continuó con el proceso de recaudamiento de datos y haciendo uso de su método de investigación deductivo arrojó una hipótesis: “Aquí se ha cometido un asesinato, y el asesino fue un hombre. Ese hombre tenía más de seis pies de estatura, es joven, de pies pequeños para lo alto que es, calzaba botas toscas de puntera cuadrada y fumaba un cigarro de Trichinopoly. Llegó a este lugar con su víctima en un coche de cuatro ruedas, del que tiraba un caballo calzado con tres herraduras viejas y una nueva en su pata derecha delantera. Hay grandes posibilidades de que el asesino fuera un hombre de cara rubicunda y de que tenía notablemente largas las uñas de los dedos de su mano derecha. Se trata únicamente de algunos datos, pero quizá les sean útiles a ustedes”.
V. Ya una vez arrojada aquella conjetura sobre el caso, Holmes prosiguió a Trabajar con la hipótesis haciendo trabajo de cuestionamiento al testigo Jhon Rance, Haciendo uso de su deducción de nueva cuenta en el proceso gracias a la observación que había hecho durante la recopilación de datos.
VI. Después de indagar con el Guardia nocturno Holmes y Watson tuvieron que reconsiderar la teoría, ya que contaban con datos nuevos que ampliaban la visión del caso presentado por el mismo Holmes como “Estudio en escarlata”, por la particularidad del caso. En este caso, el añillo de dama había tomado un papel importante en la investigación y representaba motivo de escudriñamiento para atar un cabo suelto.
VII. Legaba el momento de reformular preguntas, al momento que Gregson arribaba con Holmes y Watson dando la supuesta solución al caso tras arrestar a Arturo Charpentier, deducción vaga a la que llego tras una escueta investigación en la casa de los Charpentier. Todo daría un vuelco con la noticia que traía consigo Lestrade al decirles a los presentes en el recinto que Stangerson había sido asesinado.
VIII. Una vez que escucharon el relato de los hechos de Lestrade, Sherlock debía ya tener la conclusión del caso al presentar prácticamente una demostración de la suposición de que las píldoras que se hallaban en la habitación de Stangerson, suponían un veneno usado para ambos homicidios. “-No cometerá más asesinatos- dijo al fin, deteniéndose bruscamente y encarándose con nosotros. Pueden hacer a un lado esa consideración. Me han preguntado si conozco el nombre del asesino. Lo conozco. Sin embargo, poco significa el conocer su nombre, comparado con la posibilidad de echarle mano, y yo espero poder hacer esto muy pronto. Tengo muy buenas razones para pensar que lo conseguirá gracias a las disposiciones que he tomado; pero es preciso conducirse con mucha habilidad, porque nos hallamos ante un hombre astuto y desesperado, que cuenta con el apoyo, como ya he tenido ocasión de demostrarlo, de otro que es tan hábil como él. Mientras este hombre no sospeche que hay alguien que quizá tiene una clave, tendremos ciertas posibilidades de atraparlo; pero en cuanto adquiera la más ligera sospecha, cambiaría de nombre y se esfumaría instantáneamente entre los cuatro millones de habitantes de esta gran ciudad”.
IX. Finalmente, Holmes tenía que hacer la resolución del caso y hacer pública su conjetura: “-Caballeros, permítanme que les presente al señor Jefferson Hope, asesino de Enoch Drebber y Joseph Stangerson-. Todo fue cosa de un instante. Tan rápido fue, que ni tiempo había tenido yo para darme cuenta. Conservo como recuerdo vivaz de aquel momento el de la expresión de triunfo del rostro y del timbre de la voz de Holmes, de la cara atónita y furiosa del cochero al clavar suvista en las centelleantes esposas que habían aparecido como por arte de magia en sus muñecas”.